miércoles, 7 de mayo de 2014

SOBRE PIEZAS Y PUZZLES


Quizás sea esta la entrada más personal y que mejor me define en estos momentos. O quizás no, y vengan algunas más en los próximos días, que todo puede suceder.

Algo de lo que me siento orgulloso de mi forma de ser es mi gran capacidad para analizar las cosas. Meditarlas y a partir de ahí, tomar decisiones, algunas veces más acertadas, otras no tanto.

Con el tiempo, he llegado a asumir, de forma metafórica, que soy una pieza de puzzle que no encaja con el resto del tablero. Soy aquella que se pierde del grupo y no logra encajar en ningún otro. 

Pertenezco a un colectivo, grupo formado por un número de personas que comparten características similares, que ya de por sí tiene bastantes prejuicios, tópicos (algunos infundados, muy reales y otros no tanto) y elementos por los que hay que seguir luchando para demostrar todo lo contrario.

¿Y cuáles son estos tópicos que hacen que no me sienta partícipe de este puzzle que se llama mundo gay? 

Hablo de promiscuidad, esa que nos cargan a la espalda, por el simplemente ser como soy. El sexo se ha convertido en un producto más que se ha implantado en esta sociedad consumista. Hemos llegado a un punto en el que el sexo se encuentra en todas partes. Lugares que ni te lo imaginas. Y yo que soy de la antigua escuela, y pienso que si no hay sentimientos de por medio, no llena. Es como beber agua con el vaso vacío.

Hablo de tópicos. Tales como que nos gusta una determinada forma de vestir, que consumimos marcas, tenemos alto nivel adquisitivo, somo buenos decoradores de interiores, sabemos de moda, consumimos determinada música... Hasta aquí bien pero qué pasa si no usas marcas, no sigues modas pasajeras y absurdas, si no tienes trabajo por tanto no tienes alto nivel adquisitivo?

Hablo también de esa moda de consumir drogas, alcohol hasta caer muerto en el suelo, drogas... o de salir todos y cada uno de los días libres que tienes. Está bien salir, despejarse, hacer cosas diferentes de lo que hacemos en el día a día. Pero el problema viene cuando no sigues esa forma de vida al pie de la letra. No encajas en este puzzle.

Y así se puede enumerar más y más cosas. Seguramente algunos os sintáis identificado conmigo. Otros no. Para los que sí, os daré el consejo de que os sentáis orgullosos de ser como sois. Que nunca cambiéis y que un día, quizás, encuentres en el camino otra ficha desencajada.


martes, 15 de abril de 2014

SIN RUMBO

 Esa sensación de no ser uno mismo, de no coger las riendas de la vida. Ser una marioneta más cuyos hilos tiran de ellos las personas ajenas.

La rutina, la soledad, las obligaciones... son cuerdas que  atan y aprietan, algunas hasta ahogar, otras hasta producir heridas que tardan en cicatrizar. Gente y más gente que se cruza en el camino, alguna que dejan huellas, otras que lo intentan, algunas que se quedan  y comparten el camino, otras que se rinden y se retiran....


Situaciones lejanas, cuyo pasado es mejor que el presente. ¡Ay quién pudiera retroceder en el tiempo!. Ser ese niño inocente, sin preocupaciones, cuya vida se basaba en jugar, ver dibujos animados y dormir. Esa risa, esa mirada sin malicia, esa actitud despreocupada.

¿Y la soledad?, esa temible amiga solitaria que se pasea a sus anchas por el cuarto, mientras la mente intenta rechazarla, alejarla. Esa señora que siempre viene en el momento menos oportuno, que se queda a tu lado y no deja sitio a la felicidad. Fácil reconocerla por esa sensación de vacío....






martes, 8 de abril de 2014

DO YOU SPEAK ENGLISH?


Seguramente llevas estudiando inglés desde la primaria. Seguramente has sacado buenas notas siempre y has creído que sabes hablar inglés y mantener una conversación más o menos decente. Hablo de inglés o de cualquier otro idioma.

Pasa el tiempo, terminas los estudios y en el mundo laboral necesitas el idioma. Pero te das cuenta del problema. No sabes. Entiendes poco a la otra persona o directamente te suena a chino. Te preguntas si has estado estudiando inglés o te han timado.
Yo que por mi trabajo oigo todos los días inglés con acento ruso, francés, americano, inglés... me doy cuenta de esto. Años y años invertidos en estudiar el o los idiomas, dinero y más dinero gastado en academias o curso on line. Y el resultado es, no se hablar inglés. Y cuando mantengo una conversación, me falta vocabulario, que por más que intento estudiar, siempre termino olvidando.


Esto hace que me replantee si el sistema educativo es el adecuado a la hora de aprender idiomas. Y la respuesta es NO. No porque nos enseñan sólo gramática, cuando se deja de lado el coloquial, que al fin y al cabo es el que se utiliza. No porque se empeñan en hacernos ver los idiomas como algo pesado, algo obligado, que vamos aprobando como mejor podemos y no nos incentivan a seguir aprendiendo. No porque el método utilizado es anticuado y desmotivador (el típico de hacer ejercicios y corregir. Y así día tras día).

Además mi generación es de la del cambio, los conejitos de indias con tantas leyes educativas, siendo cada vez peores. Las personas mayores que yo, apenas saben inglés, francés o el idioma que sea. La mía, más o menos lo "chapurrean" y las generaciones venideras  saben inglés con bastante nivel (doy fe de que mis primos con 10 años son capaces de traducir canciones de Britney Spears o de todas estas divas).

Y... ¿ahora qué?. Yo siempre he dicho que un idioma se aprende hablándolo, no encerrado en una habitación callados lo que dure la hora. Y la mejor forma es visitando países o lugares que se hablen inglés. Allí no te queda más remedio que aprender y hablar las 24 horas del día. Ahora bien, el dinero que se necesite para el viaje y alojamiento, es ya otro cuento. 



sábado, 5 de abril de 2014

LA VIDA PASAR


Esta vez voy a ser breve. Breve pero conciso. Llevo un tiempo sin actualizar el blog, aunque nunca deje de lado mi afición que es escribir. 

Quizás nunca te has llegado a preguntar o te has dado cuenta el rumbo que está tomando tu vida. Yo lo he hecho bastante últimamente. Será por los cambios tan bruscos que he vivido en estos últimos meses. He llegado a pasar de estar saturado de tanto estudiar, a estar aburrido en casa sin nada que hacer durante un mes, a de repente, adaptarme a nuevos horarios, compañeros y forma de vida por las prácticas.

Me siento afortunado por tener todo lo que tengo, de eso no hay duda, sin embargo hay algo de lo que carezco. Algo que los amigos y gente que me rodea no me puede dar.

No se cómo explicarlo pero siempre me pasa cuando me paro unos minutos a reflexionar. Empiezan como simples pensamientos y termina con una especie de nudo en el pecho y un estado de melancolía. Y aunque se intenta subir de ánimos, siempre vuelve a mi esta sensación. Más tarde o más temprano. Quien sepa de lo que hablo por experimentar lo mismo, sabrá de lo que hablo... 


sábado, 8 de marzo de 2014

EL PLACER DE LA LECTURA


Hoy quiero hablaros de uno de los grandes (y olvidados) placeres de la vida: la lectura. No hay nada como leer un buen libro, que te haga meterte de lleno en la trama, que seas un espectador directo de lo que sucede, que sea capaz de no poder dejar de leer, que quieras saber más y más y que cuando te des cuenta ya estés en la página final.

En mi opinión, es una verdadera pena que la gente (sobre todo la joven) reconozcan sin ningún pudor que en su vida no ha leído ningún libro, o menos de diez. O la gente que solo dice leer los libros que están de moda o son best-seller. ¿No sabes que un best-seller no es garantía de que el libro sea bueno? Tú mismo puedes escribir un libro, pagar a la editorial para que te pongan la pegatina, te pongan en portada que va por la 10º edición y haber vendido tres ejemplares.

Pero lo más gracioso son las escusas que dan:
  • Son caros los libros: sí, estoy de acuerdo contigo, pero tienes bibliotecas, amigos que te los dejen... incluso webs para descargarlos (si nos ponemos ilegales) 
  • No tengo tiempo: ¿has probado a leer mientras vas camino del trabajo o clase?, si tienes tiempo para jugar con tu smartphone, también para leer. Es preferible leer dos páginas a no hacerlo
  • Me aburre:  empieza por libros amenos y sencillos. Es preferible que tenga dibujos o la letra grande con tal de leer. Y si aún así no te engancha, deja el libro y empieza otro.
  • No los encuentro que me gusten: ¡anda que no hay temáticas! 
  • Es una pérdida de tiempo: como ver tu serie favorita o estar conectado a la red todo el santo día.
  • No es social: club de lectores, encuentro entre fans de sagas... no hay nada mejor como que amigos estáis leyendo el mismo libro y comentarlo.
  • Pesan mucho: tienes ebook, móviles, tabletas...



Y como esto, mucho más. No tienes escusas. Si no lees es porque no quieres.


domingo, 16 de febrero de 2014

SOBRE EL CARÁCTER Y LA FORMA DE SER DE LAS PERSONAS


Que las personas cambiamos con el paso del tiempo es un hecho. No somos (hablando de lo físico y psicológico) ni nos comportamos como cuando éramos más jóvenes, o cuando estábamos en la mal llamada "edad del pavo". 

Aunque cada persona es un mundo y yo no reacciono ante un estímulo exterior como lo puedas hacer tú, el entorno es un elemento clave.

Como entorno me refiero a los diferentes elementos que se encuentran en el exterior y nos afectan más o menos a nuestro carácter. 
Ante esto, podemos diferenciar dos tipos de entorno: el próximo y el lejano.
  • El próximo serán la relación con la familia, amigos, conocidos, compañeros de clase o de trabajo...
  • Por el contrario, el lejano serán todos aquellos elementos en los que nosotros no podemos intervenir para corregirlo como por ejemplo la situación económica de la región o país donde residamos.
Todo esto, unido a otros factores nos hace personas. Forma nuestro carácter. Nuestra esencia o forma de ser. Nuestra identidad personal que es intransferible. 

 Lógicamente no somos de la misma manera con los amigos, la pareja o la familia que con nuestro jefe, compañeros o desconocidos.

Nuestro carácter y forma de ser se va formando a la par que con la vida. Si tengo una situación estable en la familia, tengo trabajo e ingresos que me permitan emanciparme, y mi pareja y yo somos estables, voy a mostrar lo mejor de mí. Irradiaré alegría, felicidad y júbilo. Seré una persona agradable. Una persona que de lo mejor de mí.
Por el contrario, si estoy en el paro, no encuentro trabajo, tengo facturas que pagar, lo has dejado con el /la novio/a... serás una persona completamente diferente al del punto anterior. Estarás decaído, triste, depresivo, darás pena...


A lo que quiero llegar con todo esto es que nosotros contagiamos. Sí, queda algo brusco y feo pero es la verdad. Nuestras alegrías y tristezas serán las de los demás. Y viceversa. 
Si no me crees, ponte al lado de una persona triste y preocupada, a ver cuánto tardas en compartir las penas. O en una persona tímida cuando eres todo lo contrario, la timidez ganará a la persona extravertida. 

Este resultado se complementaría con la entrada anterior que tantas alegrías me ha dado (ha sido la más leída del blog). Es duro poner buena cara y sonreír cuando estamos "jodidos". Pero, como casi siempre en esta vida, tenemos que ser buenos actores y dejar las penas en la puerta. Mostrar siempre una sonrisa a los demás. Dar la mejor parte de uno mismo.

De esta forma no te prometo que tus penas se vayan a solucionar, pero sí que lo vas a poder afrentar de mejor forma y con otros ojos. 

domingo, 26 de enero de 2014

EL TIEMPO DE NUESTRAS VIDAS


Estoy seguro que si te preguntan qué es el tiempo para ti, responderás que es un periodo de segundos, minutos y horas, que dan lugar a los días, meses y años.
Y llevas razón, técnicamente ése es el tiempo. Pero no solo eso. El tiempo es  mucho más.

Alejándome de relojes, cronómetros y demás aparatos creados por el hombre y que nos controlan día a día, a veces para bien y otras para mal, diré que el tiempo, el de nuestras vidas no es ese. La vida no es tan vacía. Ni rutinaria. Ni tan monótona.
Para mí, el tiempo de nuestras vidas se miden por los momentos que nos suceden y que marcan de una forma u otra lo que somos. Porque todo lo que nos ocurre nos marca, aunque no seamos conscientes de ello. 

Personas que  entran a formar parte de nuestra vida, acontecimientos tan importantes como graduaciones, primer empleo, primer amor, emancipación.... 

La vida no es ni larga ni corta. No tenemos  nada para comparar y afirmar (o negar) este dicho. La vida es como es. Sabemos el día en que venimos a este mundo, pero no cuándo se pondrá fin. Por eso, es importante no dejar que pequeñas disputas, personas, situaciones o enfermedades nos quite el derecho a ser felices. 
Felicidad plena. Sin estar ligada a nada material. La "felicidad" que nos da ciertos aparatos electrónicos, el dinero o tener el mejor coche del mercado, no deja de ser material. Eso no es ser feliz, es ser consumistas.

Seguro que la vida no se creó para ser eterna. ¡Qué aburrimiento! Sigue la máxima de "el tiempo es oro". No te arrepientas ni pidas perdón por lo que eres o lo que haces (siempre y cuando no dañes la libertad del prójimo).

Yo quiero que el día de mañana, cuando ya no esté en este mundo (que sea dentro de mucho, mucho tiempo), me recuerden como alguien que buscó su propia felicidad. Que supo aprovechar cada momento de su vida. Que hizo lo que tenía que hacer en cada momento. Sin remordimientos.
 Y tú, ¿cómo quieres que te recuerden?

Hay un cuento que me gustaría presentaros y que refleja muy bien lo que os vengo a comentar. Seguro que muchos de vosotros lo conoce: 

Esta es la historia de un hombre al que yo definiría como buscador 
Un buscador es alguien que busca. No necesariamente es alguien que 
encuentra. Tampoco esa alguien que sabe lo que está buscando. Es 
simplemente para quien su vida es una búsqueda. 
Un día un buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kammir. Él había 
aprendido a hacer caso riguroso a esas sensaciones que venían de un lugar 
desconocido de sí mismo, así que dejó todo y partió. Después de dos días de 
marcha por los polvorientos caminos divisó Kammir, a lo lejos. Un poco antes 
de llegar al pueblo, una colina a la derecha del sendero le llamó la atención. 
Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, 
pájaros y flores encantadoras. La rodeaba por completo una especie de valla 
pequeña de madera lustrada… Una portezuela de bronce lo invitaba a entrar. 
De pronto sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentación de 
descansar por un momento en ese lugar. El buscador traspaso el portal y 
empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban 
distribuidas como al azar, entre los árboles. Dejó que sus ojos eran los de un 
buscador, quizá por eso descubrió, sobre una de las piedras, aquella 
inscripción … “Abedul Tare, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días”. Se 
sobrecogió un poco al darse cuenta de que esa piedra no era simplemente una 
piedra. Era una lápida, sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad 
estaba enterrado en ese lugar… Mirando a su alrededor, el hombre se dio 
cuenta de que la piedra de al lado, también tenía una inscripción, se acercó a 
leerla decía “Llamar Kalib, vivió 5 años, 8 meses y 3 semanas”. El buscador 
se sintió terrible mente conmocionado. Este hermoso lugar, era un cementerio 
y cada piedra una lápida. Todas tenían inscripciones similares: un nombre y el 
tiempo de vida exacto del muerto, pero lo que lo contactó con el espanto, fue 
comprobar que, el que más tiempo había vivido, apenas sobrepasaba 11 años. 
Embargado por un dolor terrible, se sentó y se puso a llorar. El cuidador del 
cementerio pasaba por ahí y se acercó, lo miró llorar por un rato en silencio y 
luego le preguntó si lloraba por algún familiar. 
- No ningún familiar – dijo el buscador - ¿Qué pasa con este pueblo?, ¿Qué 
cosa tan terrible hay en esta ciudad? ¿Por qué tantos niños muertos enterrados 
en este lugar? ¿Cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente, que lo 
ha obligado a construir un cementerio de chicos?. 
El anciano sonrió y dijo: -Puede usted serenarse, no hay tal maldición, lo que 
pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre. Le contaré: cuando un joven 
cumple 15 años, sus padres le regalan una libreta, como esta que tengo aquí, 
colgando del cuello, y es tradición entre nosotros que, a partir de allí, cada vez 
que uno disfruta intensamente de algo, abre la libreta y anota en ella: a la 
izquierda que fu lo disfrutado…, a la derecha, cuanto tiempo duró ese gozo. ¿ 
Conoció a su novia y se enamoró de ella? ¿Cuánto tiempo duró esa pasión 
enorme y el placer de conocerla?…¿Una semana?, dos?, ¿tres semanas y media?… Y después… la emoción del primer beso, ¿cuánto duró?, ¿El minuto y 
medio del beso?, ¿Dos días?, ¿Una semana? … ¿y el embarazo o el nacimiento 
del primer hijo? …, ¿y el casamiento de los amigos…?, ¿y el viaje más 
deseado…?, ¿y el encuentro con el hermano que vuelve de un país 
lejano…?¿Cuánto duró el disfrutar de estas situaciones?… ¿horas?, ¿días?… Así 
vamos anotando en la libreta cada momento, cuando alguien se muere, es 
nuestra costumbre abrir su libreta y sumar el tiempo de lo disfrutado, para 
escribirlo sobre su tumba. Porque ese es, para nosotros, el único y verdadero 
tiempo vivido.

"El tiempo rescata lejanas esencias, ilumina oscuros rincones del pasado y enciende el relámpago de la memoria"